Historia de la mermelada

La Historia de la palabra „mermelada“ deriva del latín melimelu, que significa „manzana dulce“. También se ha dicho que el origen puede estar en la palabra portuguesa marmelo,  que proviene de una fruta.

Mucho antes de que la refrigeradora se convirtiera en un elemento imprescindible en los hogares, hacía ya tiempo que las personas se preocupaban por la conservación de los alimentos.

Ya en la época paleolítica, se dieron cuenta de que conseguir conservar los alimentos que recogían en tiempo de abundancia les podía ser mucha utilidad durante los períodos de escasez. Además, las conservas les evitaban preocupación de buscar constantemente alimentos frescos.

De esta manera, se empezaron a aplicar las primeras formas naturales de conservación de alimentos; el frío (en zonas donde había hielo y nieve) y la desecación (se eliminaba el agua de los comestibles por medio de la exposición al sol, la presión y el humo).

Ya en el antiguo Egipto se untaban masas de pan con una especie de mermelada de dátiles y miel. De hecho, las primeras conservas de fruta en azúcar fueron, probablemente, frutas sumergidas en miel o en jugo hervido de uvas.

La primera receta de mermelada apareció en el primer libro de cocina conocido: De Re Coquinaria, escrita por el gran gastrónoma romano Marcus Gavius Apicius en el siglo I dC. Se cree que ha despegado en Europa después de la llegada española a las Indias Occidentales, donde la preservación de la fruta había existido durante mucho tiempo.

El descubrimiento del azúcar se sitúa en Asia, pero fueron los árabes que lo introdujeron en Europa. Nació así la mermelada i los tipos de conservas con azúcar. El exceso de azúcar hace que el medio deje de ser apropiado para el crecimiento de microorganismos, ya que retiene el agua y extrae la humedad de las células vivas.

Mermeladas se servían al final de las comidas. Sin embargo, tenían mucho más de un aspecto médico a ellos. Las primeras recetas de mermeladas (que comparan a la mermelada que sabemos hoy),  se encuentran en los libros de medicina. En comparación con la nuestra, las creencias médicas de aquellos tiempos son divertidas: los médicos desconfiaban de la fruta cruda, apenas aceptaban las frutas cocidas en vino y especias, y recomendaban, como medicina, dulces de frutas, jarabes y mermeladas de frutas. Se suponía, que el azúcar o la miel utilizada para cocinarlos, permitía una especie de transmutación de la fruta, que les daba sus cualidades médicas.

Por supuesto, recetas y mermeladas anteriores de membrillos y manzanas eran costosas e inusuales en su tiempo. Tan costosas confecciones como éstas sólo se encontraban en los hogares ricos, y las recetas, métodos y técnicas se pasaban entre las grandes casas de Europa. Los cocineros españoles eran muy apreciados, por lo que es posible que recetas como éstas fueran influenciadas por cocineros en los palacios de España, Portugal, Italia y Francia, así como Inglaterra.

Cada año esta organizado La mermelada original del mundo (World’s Original Marmalade Award) en Inglaterra con mermeladas de todo el mundo.

Reyes, alquimistas, científicas y santas se han dejado embriagar por el gusto, el aroma y el color de la mermelada.

Para el alquimista Nostradamus, la mermelada era una fuente de belleza y felicidad. Antes de prever el fin del mundo, en 1552 Nostradamus escribió Traité des fardements et confitures: “para hacer la confitura de guindas que sea tan clara y bermeja como un rubí, y de bondad, sabor y virtud excelentes; que las guindas se conserven mucho tiempo en perfección, sin añadir nada más que el fruto: podrá presentarse ante un rey por su suprema excelencia”.

Una edición de Traité des fardements et confitures, que se publicó en Lyon, 1555.

 

La Revolución Francesa supuso un cambio en los hábitos alimentarios. Los burgueses tenían dinero y se lo gastaban en placeres como la gastronomía. Los cocineros investigaban las posibilidades de satisfacer a sus nuevos clientes. Las conservas pasaron de ser una necesidad para la supervivencia a ser un producto de lujo.

Pero la producción de mermelada a gran escala no fue posible hasta el descubrimiento de la pasteurización. En 1785 Napoleón Bonaparte ofreció una recompensa a cualquiera que pudiera encontrar una forma de preservar grandes cantidades de comida para los soldados. El afortunado ganador fue Nicolas François Appert, quien trabajó en que la ebullición a altas temperaturas y, a continuación, el sellado en recipientes herméticos mantiene la seguridad de los alimentos. Louis Pasteur validó estos hallazgos empíricos en el próximo siglo.

Nicolas François Appert

Evidentemente, mermeladas tienen una historia impresionante por muchos años. Así que cada vez que hace o compra un frasco, recuerde la larga historia que ha llevado al sabor hermoso y complejo en su tostada de la mañana.

 

Referencias

http://museuconfitura.com/es/historia-de-la-confitura/

http://www.webconsultas.com/dieta-y-nutricion/dieta-equilibrada/mermeladas-y-confituras-13212

https://teaandsympathynewyork.wordpress.com/tag/history-of-jam/

http://www.ancient-origins.net/artifacts-ancient-writings/treatise-make-and-jam-bestselling-cookbook-nostradamus-005143?nopaging=1&qt-quicktabs=1

http://dalemain.com/the-history-of marmelade/

http://www.oldcook.com/en/medieval-fruit

https://www.scotsmagazine.com/articles/clan-best-marmalade-recipe/